viernes, 29 de diciembre de 2023

 Hace muchos años, escuché decir que la sensibilidad es una de las formas más elevadas de la inteligencia. Claramente, nuestro siglo XXI no se orienta a propiciar el desarrollo de la sensibilidad corporal, al sistema le interesa tener cuerpos que rindan sin cuestionarse sus posibilidades, sus deseos. Receptores nerviosos aturdidos por constantes estímulos, que se agotan y no registran casi el contacto de la piel, el brillo de las hojas en los árboles, el canto de un pájaro despidiendo el atardecer. Los músculos deben estar adiestrados para recibir órdenes y responder sin cuestionar. Y así vamos. Hasta que un día, la vida nos frena, de algún modo no previsto, se produce un error en la Matrix. Ese es el momento donde aparece la posibilidad de reinventarnos.

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